Bueno, hoy este post va dedicado a todos lo que tienen un amor “no correspondido” y en especial, a Kelembor, un amigo mio que le tengo mucho aprecio y de donde he sacado la mitad del post de hoy.
Al rollo. En su blog, puso una entrada, que me interesó bastante, explicaba sus problemas y se sinceraba. Me gustó especialmente un comentario que él mismo puso de una carta que le llegó.
“El amor no es nada más que un sentimiento que incita a la reproducción. Esta es mi definición científica, y lo que yo pienso sobre el amor es que es una puta mierda: solo sirve para hacer sufrir a la gente. Mientras no sabes quien le gusta a la persona que te gusta, sufrimiento; cuando la persona no te corresponde, sufrimiento; cuando la persona te corresponde, perfecto, pero y si hay alguien enamorado de alguno de la pareja? sufrimiento; dependiendo de como sea la pareja los amigos también sufren ya que pasan de ellos; cuando la pareja rompe (y acaba rompiendose siempre), sufrimiento; cuando no puedes estar con la persona que te gusta, sufrimiento. Odio profundamente este sentimiento, y si alguna vez caigo en sus redes hago todo lo posible para olvidarlo, y me olvido. Por ello, debo decirte que hagas lo mismo.“
Esta es la carta. A lo que responde otro amigo nuestro (Cleveland):
Esa chica que te contestó tan racionalmente, tan despachada ella, es la clásica coneja que acabará enamorada de un garrulo que no la respetará jamás. Me juego el pescuezo, tío. Me rio yo de las muchachas de lógica vulcaniana, a lo Dr. Spock. Vamos, hombre, dile que no estáis en el Enterprise, jajjajja.
Claro que todo es sufrimiento. Y desde que naces: te dan un cachete en el culo ¡para que llores! XD. Pero por éso mismo estamos en permanente búsqueda de situaciones y vivencias que mejoren nuestra vida. Y te aseguro que cuando se acaba una relación, se pasa mal, pero te quedan momentos en el recuerdo que son impagables.
Lo juro, le haría un pedestal, cuanta razón tiene con tanta poca palabra. Bueno, os dejo para que os lo penseis, estuve una tarde pensando en estas palabras.
Un saludo, Tyrena